Este mes el equipo de Fisiobronquial® comentamos un artículo de la revista An Esp Pediatr 2002;57(3:231-7), sobre el uso de los humidificadores en los hogares. Muchos son los casos de niños que atendemos en consulta y diariamente nos preguntan por el tema de los humidificadores, “¿nos recomiendas comprar un humidificador?, ¿cuánto tiempo es el recomendable?, ¿es bueno tenerlo al lado del niño toda la noche?”. Recomendamos leer este artículo para situar al lector sobre el concepto de HUMEDAD, y sobre todo las indicaciones de los humidificadores. Su uso en el denominado “sibilante recurrente en contexto de infecciones respiratorias”, es decir, “los bronquiolíticos” de repetición está contraindicado, y el niño no va a respirar mejor sino todo lo contrario puede resultar un factor de perpetuación de las secreciones bronquiales que presentan estos niños.

¿Por qué no son recomendables los humidificadores?

La creencia popular de que el aire húmedo proporciona alivio sintomático a los niños con afecciones del aparato respiratorio, se ha traducido en la generalización del uso de los humidificadores domésticos. Así, los padres los adquieren con el fin de aumentar el bienestar de sus hijos, sin saber si realmente les está aportando un verdadero beneficio.

¿Qué es la humedad?

La humedad ambiental es la cantidad de vapor de agua que contiene el aire.

Puede expresarse en términos de:

  • Humedad absoluta: peso en gramos por litro de vapor de agua suspendido en el ambiente.
  • Humedad relativa: % de vapor de agua que contiene el aire comparado con el nivel de saturación.

La humedad relativa óptima es del 40-60%. Dentro de este intervalo, la capacidad de infecciones y supervivencia de diferentes microorganismos, disminuye notablemente, así como la formación y dispersión de productos químicos (que si se combinan con vapor de agua, son irritantes respiratorios y dermatológicos para los humanos). Así lo muestra la siguiente tabla:

Humedad óptima

Humidificadores¿Qué son los humidificadores?

Un humidificador, es un aparato para proporcionar humedad a un ambiente, compuesto de un reservorio de agua y de un sistema para liberarla de modo controlado y en forma de vapor.

Hay varios tipos según el sistema que utilicen, pero los más corrientes son los humidificadores ultrasónicos y los vaporizadores calientes.

La pregunta es, ¿en qué situaciones usa la población los humidificadores?

Actualmente, su eficacia no está probada científicamente en muchas patologías, por lo que sus indicaciones son bastante limitadas:

  • En trabajos analizados sobre el resfriado común y la aplicación de aire húmedo caliente, se observa mejoría clínica.
  • En las laringitis, la aplicación de vapor frío, provoca una mejora de la sintomatología (se normaliza la frecuencia respiratoria, mejora el intercambio gaseoso, se reduce el edema subglótico…)

Respecto al empleo de los humidificadores en otras patologías, como las enfermedades de las vías respiratorias inferiores y del parénquima pulmonar, no está claro su beneficio.

Además debemos tener en cuenta que está contraindicado en niños alérgicos y asmáticos.

La interrupción de esta humidificación suele permitir una resolución mucho más rápida de la acumulación de secreciones bronquiales. La irritación permanente producida por la nebulización de un importante volumen de agua en la habitación del niño durante mucho tiempo parece constituir un factor de perpetuación e, incluso de agravación de la acumulación de secreciones bronquiales por irritación mecánica. Mal controlada, la humidificación tiene un cierto número de efectos perjudiciales: hipercrinia, atelectasia, aparición de sibilancias, degradación de la función pulmonar (caída del FEV1, de la VC y aumento de la resistencia de las vías respiratorias), incluso en los sujetos normales. Los humidificadores resultan la mayoría de las veces inútiles, e incluso nocivos.

Lara García, Vanesa González, Inmaculada Moreno, Raquel Ruiz