La nariz, la garganta y el oído forman el conjunto de las llamadas vías extratorácicas (“altas”), objetivo privilegiado de la fisioterapia respiratoria pues es un hecho conocido que los catarros de vías altas constituyen el punto de partida más frecuente de las patologías del árbol respiratorio inferior: “ Muchas mamás me comentan: ¡ Vanesa, el niño comenzó con  un catarro, y ahora tiene bronquiolitis !. Clínicamente, la acumulación de secreciones en las fosas nasales provoca una insuficiencia respiratoria nasal que se traduce en una respiración ruidosa, bucal, ronquidos o una tos gruesa matinal. En Francia donde me formé y trabajé, los padres acuden al Fisioterapeuta Respiratorio para prevenir que los mocos que se acumulan y que comienzan a descender por la nariz como “velas” no lleguen al pecho y causen otro tipo de patologías entre las más frecuentes: la bronquiolitis. ¿Qué puede hacer la fisioterapia respiratoria por vuestros bebés si presentan una congestión nasal?. El protocolo fisioterapéutico asocia por un lado las propias maniobras realizadas por el profesional, y por otro lado, el adiestramiento a los padres en llevar a cabo una limpieza diaria de las fosas nasales de su hijo. Para ello, utilizamos una botella de suero fisiológico y jeringas de 10 ml , y realizamos una instilación de 10 ml. por cada orificio nasal, mientras el bebé permanece sentado, de forma que el flujo instilado por el orificio derecho hace un arrastre de mocos del orifico izquierdo (ver en la foto).

Todas las secreciones acumuladas en la nasofaringe son movidas y despegadas por el flujo que inyecta la jeringa. A continuación la utilización de maniobras físicas del fisioterapeuta respiratorio como la estimulación traqueal, glosopulsión o desobstrucción retrógrada permiten la eliminación de las secreciones por la boca del bebé (ver foto).

Sienta a tu bebé, y realizas una instilación de suero por cada orificio nasal, rápido para que arrastre los mocos por el otro orificio. Colola tus manos en el pecho y masajéalo, realizando una ligera presión.

Muchos niños nos son remitidos para el “tratamiento de un catarro” por ser un modelo de terapia que he desarrollado, conocido y valorado por pediatras y neumólogos, antes de recurrir a los antibióticos. Los resultados de esta intervención se aprecian rápidamente después de la primera sesión puesto que la respiración nasal se restablece y el ronquido desaparece al igual que la tos matinal, la vuelta a una alimentación normal, e incluso la fiebre.

Vanesa González Bellido
Patricia González Olmedo

Fisioterapeutas Expertas en Fisioterapia Respiratoria

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